RELATORÍA AUCH!

Quiénes somos y cuál es nuestra historia

Un 8M que nos alumbra


La historia comienza con la idea de marchar juntas en la gran marcha del 8 de marzo del 2019. Recibimos un correo de Andrea Jeftanovic, una carta fundacional, y se van sumando participantes sin parar hasta que llega la fecha. Llevamos una consigna: “cuestiona tu canon”. Coreamos gritos y nos perdemos en un mar de mujeres. Nos re-encontramos, nos extraviamos y nos volvemos a encontrar: como un anuncio de todo lo que vendrá. Así ha sido esta historia de intersecciones, cruces, tropiezos, quiebres, reconciliaciones, re-definiciones, mucha calle y luego mucho encierro. Hemos sido rabia aullido en este breve tiempo acontecido: un estallido social en Chile y una pandemia mundial que nos devuelve al eterno retorno de estallar y revolucionar.


Luego de esa gran marcha nos reunimos por primera vez un 13 de abril en la Librería Catalonia. Hacemos un llamado masivo porque creemos que no puede faltar nadie:


Llegan las históricas, las nuevas, las consagradas y las emergentes. Se acuerda hablar desde un lugar no victimizado, pues ello podría quitarnos fuerza y preferimos poner el foco, a partir de la desigualdad, en la paridad y los lugares e instancias donde la falta de ella debe ir evidenciándose y borrándose. Se discute el rol del Estado y reconocemos nuestras diferencias al respecto, pero no tenemos dudas en declararnos un grupo no obsecuente al poder, al margen de sus lógicas, sin jerarquías y cuyo fin es mantener esa independencia. Andamos en la búsqueda de un nombre significativo y literario. La idea de panal nos zumba. Muchas veces nos alentaremos a meter ruido, a sonar como las abejas. Ronda por ahí la duda si seremos un movimiento feminista o uno anti-género.


Antes de armar nuestro manifiesto abierto, apostamos por nuestras tres primeras voceras: Ángela Neira, Carmen Berenguer y June García.


A viva voz: un coro de escritoras en el Día del Libro


Organizamos una lectura masiva de mujeres que no son Shakespeare ni Cervantes ni el Inca Garcilaso. Llegamos todas al patio del GAM una fría tarde del 23 de abril. En alianza con el Centro Cultural y su Librería, somos convocadas a un encuentro de 3 horas donde cada una leerá un fragmento de su propia obra y de una autora que ya no está, quien haya sido parte de nuestro aprendizaje y vocación, que nos abrieron el camino, como:  Marta Brunet, Isidora Aguirre, María Luisa Bombal, Gabriela Mistral, María Elena Gertner, Elena Aldunate, Mercedes Valdivieso, Violeta Parra, Guadalupe Santa Cruz, María Asunción Requena, entre muchas otras[1]. Se oyen 76 voces ininterrumpidas.


La asamblea manifiesto


El 15 de junio decidimos nuestro nombre y en la voz de Nona Fernández, todas escuchamos el manifiesto que fue tomando forma en un breve tiempo. Este manifiesto está alojado en nuestra página web 


Y comenzamos a organizarnos por comisiones luego de haber realizado una encuesta para rastrear los ámbitos que más nos urgen. Serán líneas de funcionamiento que a ratos se fusionarán, se cuestionarán, se interpelarán, se armarán para desarmarse y rehacerse en un flujo natural. Son pequeños espacios donde vamos haciendo grupo. Como diría Julieta Kirkwood, son nuestros nudos de un movimiento vivo. Se arma: Comunicaciones, Política, Educación, Congreso (cuyo ánimo es replicar, en un contexto diferente, lo que fuera el Congreso de Literatura Femenina de 1987) e Internacional. Y en siguientes reuniones, entre septiembre y noviembre, van surgiendo nuevas necesidades de trabajo. Así se arman las comisiones de: Formación, Vinculación con el Medio, Gestión de recursos y Biblioteca. Pretendemos armar una comisión de acoso y la compañera Malú González revisa los protocolos de acoso de distintas universidades con el fin de hacer uno propio. Se propone redactar una carta de apoyo a la escritora Ileana Elordi, quien declara en una carta enviada a La Tercera el haber sido abusada por el Premio Nacional de Ciencias, Pedro Labarca, cuando tenía 8 años. A pesar de que el caso está en la justicia y el pedófilo ha muerto, se busca que el Estado de Chile le quite el premio. Se nos viene octubre: quedamos en deuda con ello y con el re-armado de esta importante comisión.


FAS: ¿Te conté que…?


Somos un colectivo diverso, pero a todas nos une la rabia, la disconformidad con lo que hay. Queremos meter un ruido furioso aunque no siempre sepamos en qué espacio instalar cada una de nuestras acciones. La participación en FAS fue polémica.  Teníamos que decidir si íbamos a tener nuestra primera aparición pública, ya autobautizadas como Auch, ese 27 de septiembre en el GAM en el contexto de la Feria de Autores de Santiago. El encuentro es organizado por la Corporación del Libro y la Lectura, cuyo directorio forma parte del mainstream editorial chileno. Para algunas compañeras, este no era un espacio de disidencia. Se sumó a ello la polémica por la participación de Mauricio Redolés, un escritor acusado de acoso por una de nosotras. La compañera que lo denunció ya no forma parte del grupo. No hubo una acogida a su deseo de funar al escritor, y que sumó a su denuncia a Teun van Dijk. Quizás esta ha sido una de las deudas que han quedado resonando a lo largo de esta breve e intensa historia. Tras discutirlo presencialmente y por correo, se votó a mano alzada y decidimos participar del evento. El ansia de posicionarse como Auch prevaleció y el resultado fue una maravillosa performance gestionada por la Comisión de Comunicaciones. Creamos  un cadáver exquisito improvisado por todas sobre lo silenciado, “¿Te conté…?: que la Violeta no se mató por un hombre, que en la Universidad casi no leímos mujeres, que me gusta contar palabras, que entre el mal pago y la vida doméstica escribir es una hazaña, que las escritoras lesbianas también existimos, que uso seudónimos de hombres para ganar concursos, que hay 6 femicidios por hora en el mundo, que a los escritores no les preguntan si sus libros son literatura masculina, que el Nobel de la literatura se lo han ganado 100 hombres y 14 mujeres, que a veces escribo en voz baja, que ya no estoy en edad, que la Isidora hizo una fiesta cuando no se ganó el Premio Nacional, que estamos haciendo historia, que somos cada vez más.  Fueron algunas de las confesiones proclamadas en una performance en vivo que estuvo a cargo de la poeta Paula Ilabaca y la cantante Alex June. Para terminar, June García y Pía Barros leyeron nuestro manifiesto. El video fue realizado por el documentalista Iván Krug. Se nos erizaron los pelos y el cuerpo.


Cartas e impugnaciones


Hemos escrito tantas cartas. La primera estuvo dirigida a la Ministra de Cultura, Consuelo Valdés, y la entregamos a principios de un octubre que acabaría siendo más convulsionado de lo que podíamos llegar a imaginar. Apelamos a la igualdad de género en la entrega de premios nacionales y fondos de cultura, tras aportar cifras que dan cuenta de las enormes brechas existentes tanto en la adjudicación, proyectos legibles y la conformación de los jurados. Algunas de estas desigualdades ya venían siendo discutidas por algunas de nuestras compañeras hace ya años, por ejemplo: Gestoras en Red y las investigaciones de Carmen Mantilla, las iniciativas gremiales de Ángela Neira en el Biobío, la Red Feminista del Libro liderada por Gladys González. 


Luego, desde Educación, y ya en pleno estallido le escribimos a Marcela Cubillos. Nos inquietan una serie de medidas y decisiones que van en desmedro de lo estipulado no solo en la declaración de los derechos del niño, sino que también en la forma en que el MINEDUC se ha hecho cargo de vulneraciones de menores de edad en el marco de las movilizaciones nacionales. Se suma a esto la exigencia de la renuncia de dos Ministras del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, Isabel Plá y Macarena Santelices, porque no nos sentimos representadas y porque las vemos dar la espalda a lo que está sucediendo en Chile.


En un esfuerzo por llamar la atención de organismos internacionales que en otros tiempos nos dieron una mano, desplegamos socorros y también empujamos por dar apoyo ante las contingencias de un mundo incesante. Nos unimos a las mujeres contra el paquetazo y la represión en Ecuador causado por el gobierno de Lenin Moreno. Redactamos una carta a medios internacionales para solicitar la desmilitarización inmediata y el fin a las violaciones de DD.HH. en Chile; traducida al inglés, al francés, alemán, italiano, chino, árabe y checo. Ante la anexión ilegal e ilegítima por parte del gobierno de Isrrael de los territorios palestinos de la llamada Cisjordania, nos sumamos a la indignación contra la política de agresión y opresión sistemática al pueblo palestino. Por último, levantamos con urgencia una carta abierta de apoyo a los presos políticos mapuches que se encuentran en huelga de hambre.

“No era depresión, era capitalismo”: un levantamiento social


El 18 de octubre del 2019 comienza un levantamiento social en Chile, un momento clave en la historia de nuestro país pues parece que estamos comenzando a alejarnos de una vida anterior para imaginar una mejor, dice Nona Fernández en una de las diversas columnas escritas con frenesí durante aquellos días, publicada en El Periodista. Fue una primavera de marchas, cabildos, reuniones, proclamas, calle, juntas; pero también fueron los ojos estallados, las torturas, las muertes, el toque de queda, la pretensión de una guerra, balas, violaciones. Se creó un pacto social que miramos con sospecha en tal escenario. Imaginamos una Constitución Feminista y así lo anunciamos a lo mil vientos en la marcha del 8M 2020, desde un lugar crítico y reflexivo ante el plebiscito y todo lo que se avecina. Comenzamos un proceso deconstituyente con el ánimo de cambiar la vida desde nuestros lenguajes removidos. Ese 8M que nos vio callejear antes de confinarnos, colgamos el letrero “A ESCRIBIR LA CONSTITUCIÓN FEMINISTA” desde el Teatro El Puente, sobre el Mapocho que es tajo de una ciudad convulsa y segregada.


Fue un impulso político feminista el que nos llevó a querer discutir nuestro lugar en medio del estallido de modo más coyuntural. La presencia de Alia Trabuco, de la Comisión Política, fue clave para iluminarnos sobre este proceso. Su claridad como abogada y escritora feminista nos permitió interrogarnos el proceso (des)constituyente, y las discusiones abiertas desde este flanco marcaron un punto de inflexión para posicionarnos resistentes en el contexto de revuelta.


Ante todo, apostamos por una comisión constituyente que sea verdaderamente paritaria, desde una mirada crítica del feminismo; y donde haya también representantes del mundo de la cultura. Nuestro afán en adelante se centra en acusar la impunidad y destruir con nuestra voz todos aquellos relatos negacionistas que no condenen de manera explícita la violación a los DD.HH. Nos dedicamos a crear narrativas y poéticas apremiantes.

Punto de quiebre: un verano entre el estallido y la pandemia


Comienzan a despertar las incomodidades de muchas integrantes por la falta de acción y reflexión política de AUCH como colectivo. Los juicios hacia nosotras en escenarios externos como un grupo elitista, poco inclusivo o ligado a esferas de poder se tornan inaceptables. Entonces instalamos, ante la vorágine de los tiempos, la necesidad de detenernos y conversar sobre lo que somos, sobre lo que AUCH está siendo y queremos que sea. Octubre fue un meteorito movilizador que nos obligó a reflexionar y a replantear para radicalizar nuestras posturas.

Nos reunimos en pleno verano en la Casa de la Mujer Margarita Pisano.  Fue en dicho encuentro cuando surgió la necesidad de re-observar nuestros operativos de ingreso al colectivo, nuestros ámbitos de reunión, nuestras políticas de pago de cuotas, la relevancia que le damos a algunos temas en redes, nuestra manera de tomar decisiones, de reflexionar sobre las acciones tomadas en pos de activar todos los conceptos puestos en juego en el manifiesto. Somos ensayo y error. Es el llamado a la lentitud que unos meses más tarde la pandemia volverá a escupirnos en la cara.

Nuestro gremio en tiempos de coronavirus

Un virus planetario y gestionado de la peor forma en nuestro país hace rebrotar la rabia y las injusticias. Es por eso que, aunque sea desde el confinamiento, continuamos nuestro ahínco. Nos reunimos en asambleas virtuales por Zoom: un fuera del espacio que permite la participación de compañeras radicadas que no viven en Chile. Las discusiones gremiales vuelven a tomar forma, en tanto se pone al descubierto la precariedad en la que viven los trabajadores independientes, entre ellos, las y los artistas. Una sub-comisión se encarga de crear un tarifario que dignifique nuestras colaboraciones con el mundo de la cultura.


En medio de estas tribulaciones, decidimos realizar unas jornadas de intercambio de saberes. La primera es impartida por dos auchas escritoras que, además, ejercen un rol en el mundo editorial: Catalina Infante en Catalonia y Mónica Ríos en Sangría. En la segunda jornada tenemos dos invitadas externas a cargo de agencias literarias: el reciente proyecto de Vivian Lavín, y la Agencia Puentes que Constanza Martínez lleva junto a su socio Adrián Puentes. Finalmente, en el tercer encuentro, volvemos a observarnos a nosotras y dos escritoras consagradas de AUCH, con trayectorias muy disímiles, nos cuentan sobre su periplo. Así vamos confesándonos como sujetas de exclusiones y omisiones. Nuestra compañera Carolina Brown diseña una encuesta para que cada una, por medio de su vivencia, pueda dar cuenta de las prácticas editoriales con las que hemos lidiado: impresiones cualitativas sobre nuestra experiencia de publicar en Chile. Sus resultados nos develan y nos permiten acompañarnos. Para autocontenernos y generar políticas solidarias de apoyo, Mary Roegers impulsa la iniciativa Bolsas de Trabajo Auch. De forma generosa, Jessica Atal nos ofrece un taller literario gratuito para conectar nuestras escrituras aunque sea de modo virtual.


Conexiones hacia afuera


De forma paralela, nuestras compañeras Nona Fernández y Carmen Mantilla inician conversaciones con el Ministerio de Cultura. Se suman a mesas de diálogo donde participan variados actores del mundo del libro con el fin de re-definir las bases de los concursos del 2020 y generar propuestas de apoyo en el contexto que nos embarga. No sin ciertos reparos, participamos de estas instancias que nos desilucionan y nos devuelven la desconfianza frente a este gobierno nefasto. Por otra parte, y pese a los integrantes del directorio de la Sociedad de Derechos de la Letra, nos anima establecer un petitorio desde nuestro sector hacia esta institución, a partir de conversaciones iniciadas por Andrea Jeftanovic con Vivian Lavín, Secretaria General de Sadel.


Al mismo tiempo, surge una de nuestras iniciativas más luminosas: Proyecto Libro. En respuesta a las ayudas solidarias que se han desplegado a lo largo de Chile en medio de la pandemia, y dada la importancia de instalar el libro como un producto de primera necesidad, nos organizamos para acompañar con la lectura los almuerzos de las ollas comunas organizadas en comunas de alta vulnerabilidad. Alimentos para vivir, libros para sostener la vida es el nombre de nuestra campaña que, por el momento, se ha desplegado en los territorios de Peñalolén, El Bosque, Puente Alto y en algunas Bibliotecas de Centros Comunales. Una de las gestoras de esta iniciativa, Pía González, comienza a consolidarse en estos tiempos aciagos como una voz que nos representa de manera justa y asertiva en sus periódicas columnas de opinión para El Desconcierto.


Premio Nacional de Literatura


Ante la próxima elección del Premio Nacional de Literatura, nos anima visibilizar la postura de AUCH contra el binarismo patriarcal que ha regido la lógica de los premios nacionales, basado en la competencia. Como escritoras apostamos por una postura pública de apoyo a todas las candidatas poetas nominadas —a la fecha de este escrito: Rosabetty Muñoz, Elvira Hernández y Carmen Berenguer. Pretendemos contribuir activamente a invertir la disparidad que demuestran las estadísticas en una competencia que no es entre pares y basada en el mérito, sino entre no pares binarios (hombres y mujeres) e independiente del mérito (gracias al amiguismo, la influencia y el respaldo de determinados medios e instituciones).  Y la forma de impulsar este objetivo será potenciando el apoyo concreto a las candidatas, mediante la visibilización de su obra, para tratar que alguna de las mujeres obtenga efectivamente el premio, a fin de nutrir esas estadísticas y lograr que el prestigio y los beneficios de los premios recaigan equitativamente en las mujeres. La campaña es reconocida como una de las de mayor visibilidad dentro del medio local. Continuamos haciendo ruido.


 

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